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Reflexiones de mitad de año
2026-07-30

La primera mitad del año ha terminado con tanta rapidez que, casi sin darme cuenta, han pasado muchas cosas. A veces el tiempo tiene esa extraña capacidad de avanzar mientras una está ocupada haciendo aquello que ama. Solo cuando hago una pausa puedo mirar hacia atrás y descubrir el recorrido.
Me doy permiso de escribir estas líneas como una forma de archivo. Hay que recordar: en la astrología china, este es el año no sólo del Caballo, sino del Caballo
de Fuego. Piénsalo: energía poderosa, exhilarante, a veces casi incontrolable y por eso puede ser peligroso. Todo lo que leí señaló que lo más importante fue montar a ese noble caballo y aprovechar la energía ... pero con buena planeación. Porque sin eso, todo puede llegar a un desastre.
Tantas veces que pienso en las semillas. Una semilla nunca germina de inmediato; necesita tiempo, cuidados y, sobre todo, la confianza de quien la planta sin saber
exactamente cuándo brotará. El hecho es que no nos es dado saber si siquiera brotara, y mucho menos dónde o cuándo; si alguien, ya sea la Naturaleza o algúna
otra agencia, le diera agua ... y todo lo demás para que prospere. Tenemos que echar esas semillas al aire creyendo que por lo menos dos o tres lleguen a tierra fértil.
Hacer música -o cualquier arte, en verdad- se parece mucho a eso. Uno prepara el terreno, estudia, ensaya, imagina programas, convoca personas y comparte
escenarios sin tener la certeza de todo lo que ocurrirá después. Lo único que podemos hacer es sembrar.
De toda esta cuestión de sembrar semillas, les contaré más ... en un ratito. Porque las semillas de ChimalmAnimales han resultado mucho pero mucho más fuertes de
lo que imaginábamos hace seis años -¡Sí, seis!- cuando se nos ocurrió ese descabellado proyecto. Al ratito ... aguántenme ...
Por lo pronto, les cuento en este recuento:


El año comenzó retomando un proyecto que llevaba tiempo en mi espíritu, corazón y dedos: Vuelos y visionarios. Los tres visionarios son Carl Philipp Emmanuel Bach, Johannes Brahms y Claude Debussy. Este programa pone en diálogo su música con la creación de tres compositores con vida que me hicieron el honor de componer música, a mi encargo, para Canto de la Monarca: Mujeres en México: Anne LeBaron (EU), Silvia Berg (Brasil) y Horacio Uribe (México). Digo “con vida”; tristemente Horacio Uribe se nos adelantó hace casi año y medio, en mayo del 2025. Ni modo: su música sigue muy, muy viva.
Este programa habla de la posibilidad del vuelo. Primordialmente del vuelo de la imaginación. Y por lo tanto del vuelo no como una huida, sino como una forma de cambiar de perspectiva. Lo interpreté por primera vez en una versión ligeramente distinta, en el Teatro Juárez como uno de los primeros conciertos posteriores a la
pandemia. Fueron momentos muy emotivos: salir a ese escenario tan querido, tocar ese nuevo y muy noble piano, ese Steinway de Hamburgo que supo lo que yo quisera tocar casi antes de que yo misma lo supe, ver el recinto lleno de personas de carne y hueso y no de fantasmas. Imagínense.
Ahora, volver a compartirlo en la Casa Museo Gene Byron, un espacio mucho más pequeño con otro instrumento, fue un recordatorio que el arte sigue siendo un
espacio imprescindible, imprescindible porque proporciona un lugar donde podemos imaginar otras formas de habitar y actuar en el mundo. En tiempos turbulentos, esa posibilidad es mucho más que un refugio agradable: es un alimento esencial para vivir.

Hasta aquí por hoy. El resto de la historia... muy pronto.